No se apellidaba Lozano pero era uno más de esta gran familia. En la madrugada del 29 de julio, José Antonio Espinosa nos dejaba, como siempre, de manera injusta. Y es que tan sólo hacía un año que se había jubilado, después de varias décadas de empeño y dedicación en la empresa. Nada menos que 30 años, en los que hemos aprendido mucho de él y compartido grandes momentos.

Por eso hoy, toda la familia Lozano, de la que además le unía una gran amistad, lloramos su pérdida. Descansa en paz, amigo.

Un comentario

  1. Francisco Javier Guzman hace 3 semanas

    Un buen hombre… De verdad
    DEP

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