40 aniversario

LOZANO, 40 AÑOS CON ELCHE

Tal día como hoy, hace 40 años, se iniciaba la aventura de nuestra vida. Nuestra madre, Bienvenida Ruiz Ramírez, junto con nuestro padre, Tomás Lozano Igual, decidían poner en marcha, con duro esfuerzo y tras haber emigrado desde Murcia a Torrellano, primero, y Elche después, un pequeño horno de madalenas de apenas 70m² en el número 35 de la calle Baltasar Tristany.

Los comienzos, como le sucede a todo quien decide emprender, no fueron fáciles. Pero la ilusión contrarrestaba todos los contratiempos que podían surgir. El principal: al disponer de un único horno, tan sólo podíamos sacar 12 docenas de madalenas por hornada.

En esa época, la venta se limitaba al ámbito local, tanto en el propio horno como a través del reparto que inicio José Luis, sumándose Tomas poco después. Si al final del día habían conseguido vender las pocas madalenas que se elaboraban, era un completo éxito.

Mientras los hermanos mayores asentábamos lo que es hoy una red de distribución nacional, Mari Sol ayudaba a sus padres en el la tareas cotidianas del horno, a las que se sumaba la pequeña Paqui, cuando llegaba del colegio. La esencia de todo negocio familiar.

En principio nuestro padre pensó poner el nombre de ‘Madalenas Bienvenida’, como nuestra madre, debido a que fue ella quien tuvo la idea y la precursora de esta empresa. Pero al final ella no quiso y sugirió el primer apellido de la familia, llamándolas ‘Madalenas Lozano’, nombre que ha perdurado a lo largo de tres generaciones.

Poco a poco la demanda aumentaba y con ella la producción, lo que hizo necesaria, pasados dos años, la ampliación del negocio familiar con un local adyacente y la compra de un nuevo horno mucho más grande. Pasito a pasito y gracias a la buena acogida que tuvieron aquellas madalenas caseras, en apenas cuatro años, aquel local se quedaría pequeño nuevamente.

Así, en el año 1980 tiene lugar lo que fue verdadero punto de inflexión de la empresa familiar: el traslado a la nave en la que nos encontramos actualmente. Nave de la cual, solo empezamos utilizando la cuarta parte, aunque algo nos decía que ese espacio pronto nos haría falta.

Hoy no sólo utilizamos toda aquella nave, si no que hemos tenido que realizar ampliaciones sobre ésta, para poder dar respuesta a progresivo crecimiento que venimos experimentando, y a pesar de la reciente crisis, gracias a una apuesta firme por el producto de calidad y el salto a la distribución nacional e internacional.

Fruto de todo ese esfuerzo, tanto de nuestros padres y nuestro, como el de nuestros empleados (algunos entraron como niños y son ahora padres y madres de familia), Lozano es hoy un referente de la repostería provincial.

Por todo ello, llevando la vista atrás, después de estos 40 años, queremos darles las gracias a nuestros empleados por ese duro esfuerzo que hacen a diario, así como a la ciudad de Elche y a los ilicitanos, que tan bien nos acogieron desde el primer día.

Esperamos poder devolverle a esta ciudad todo lo que siempre nos ha dado y esperamos que dentro de 40 años, sean otros, nuestros hijos, quienes escriban otra carta para agradecer todo lo recibido. Será señal de que no han olvidado de dónde venimos.